Cada mañana asistimos a diversas maniobras de coches que nos ponen en riesgo a nosotros -como ciclistas- y a los peatones que comparten el espacio público. En este vídeo vemos varios vehículos que, a consecuencia del atasco mañanero, se dejan llevar por las prisas, sin respetar las señales de «ceda el paso» ni los semáforos.
Uno de ellos es especialmente grave, porque pasa a toda velocidad, incluso acelerando, cuando un peatón intentaba cruzar por un paso de peatones con su semáforo en verde.
Y aquí, el vídeo completo con todas las atrocidades cometidas en poco más de cinco minutos de trayecto.
Una de las conductas que cuenta con mayor permisividad es la «doble fila», un problema clásico de Madrid, que genera muchas más incomodidades, problemas y riesgo de lo que piensan quienes la «practican».
La mayor parte de los adictos a la doble fila lo hacen por simple comodidad instantánea, y en muchas ocasiones despreciando posibles huecos libres en los que podría estacionar legalmente a corta distancia.
En general, ocupar un carril de circulación es algo que hacen demasiados conductores con total naturalidad. Lo peor, la permisividad de la policía municipal de Madrid con estas conductas.
Los ciclistas también somos vehículos, y por tanto estamos afectados por las normas de circulación. Es importante dar ejemplo respetando semáforos, direcciones prohibidas, aceras, pasos de peatones, etc… Las consecuencias de una infracción en bicicleta son inferiores a las que puede ocasionar un coche, pero sólo si actuamos con civismo podremos evitar darles argumentos a los motorizados para justificar sus tropelías.
En este vídeo un ciclista se salta un semáforo para cruzar una calle amplia, justo cuando se abre el semáforo para que un ejército de coches atraviesen el cruce transversalmente. Si el ciclista, que además no llevaba reflectantes y luces muy escasas, no hubiera sido tan rápido o hubiera sufrido algún pequeño contratiempo (salida de cadena, traspiés, etc…) se habría producido una situación muy peligrosa.
Este taxi me rebasó a altísima velocidad y muy poca distancia lateral, supuestamente molesto porque en el cruce anterior no me pudo adelantar. Yo circulaba correctamente en ligera subida (calle Agustín de Betancourt – Ríos Rosas), por lo que mi velocidad no era muy alta. Tras acosarme, se detuvo a la derecha y un poco después tuvo que parar en un semáforo detrás de mí.
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